Los procesos de molienda, mezclado y transformación de plásticos en polvo o granza fina pueden generar un riesgo de atmósfera explosiva que no siempre resulta evidente para el personal de planta, acostumbrado a considerar el plástico como un material poco peligroso en su forma sólida habitual.
Una auditoría ATEX en este tipo de instalaciones evalúa la clasificación de zonas según la concentración de polvo generado en cada punto del proceso, la caracterización de explosividad del polvo concreto manejado (que varía según el tipo de polímero) y las fuentes de ignición presentes en cada área.
El resultado se traduce en un documento de protección contra explosiones (DPCE) específico de la instalación, junto con recomendaciones de adecuación cuando la auditoría detecta puntos de riesgo no controlados.
Qué evalúa una auditoría ATEX en plástico
- Clasificación de zonas según concentración de polvo.
- Caracterización de explosividad del polímero concreto.
- Identificación de fuentes de ignición en cada zona.
- Elaboración del Documento de Protección Contra Explosiones (DPCE).
La caracterización de explosividad de un polímero puede variar incluso entre lotes de un mismo proveedor si el proceso de fabricación del granulado cambia, por lo que recomendamos repetir esta caracterización periódicamente en lugar de asumirla como un dato fijo permanente.
Por qué repetir la caracterización de explosividad
La caracterización de explosividad del polvo de plástico no debe considerarse un dato permanente: cambios en el proveedor de materia prima o en el propio proceso de molienda pueden alterar la granulometría y, con ella, el comportamiento explosivo del polvo generado.
- Posible variación de la explosividad entre lotes o proveedores.
- Repetición periódica de la caracterización recomendada.
- Actualización del DPCE ante cambios detectados.
- Coordinación con cualquier cambio de proveedor de materia prima.
La revisión de los procedimientos de limpieza de superficies con sedimentación de polvo se incluye habitualmente en la propia auditoría ATEX, dado que esta acumulación fuera de los puntos de aspiración forma parte del riesgo global a evaluar.
El informe final de la auditoría incluye una priorización clara de las medidas recomendadas, distinguiendo entre las urgentes por motivos de seguridad y las que pueden planificarse para la siguiente parada técnica de la planta.
Consecuencia de una clasificación de zona incorrecta
Una clasificación de zona ATEX incorrecta puede dejar sin protección adecuada un punto de riesgo real o, en sentido contrario, sobredimensionar innecesariamente las medidas de seguridad en zonas de bajo riesgo, encareciendo la operación sin beneficio real.
- Riesgo de protección insuficiente en zonas mal clasificadas.
- Riesgo de sobrecoste por sobredimensionamiento innecesario.
- Repetición periódica de la caracterización de explosividad.
- Actualización del DPCE ante cambios detectados.
Riesgo específico del polvo fino en molienda de plástico
Los procesos de molienda y micronizado de plástico generan polvo fino con potencial explosivo, un riesgo particular del sector que la auditoría técnica evalúa junto con las medidas de aspiración existentes.
¿Tiene esta situación en su planta?
Cuéntenos su caso y un técnico le responderá con una valoración inicial, sin compromiso.
- Generación de polvo fino en molienda y micronizado.
- Potencial explosivo particular de este material.
- Evaluación conjunta con las medidas de aspiración.
- Recomendaciones específicas para este tipo de proceso.
Entrega de un plan de mejoras priorizado
El resultado de la auditoría se traduce en un plan de mejoras priorizado según el nivel de riesgo identificado, facilitando a la dirección técnica la planificación del presupuesto de seguridad disponible.
- Plan de mejoras priorizado según nivel de riesgo.
- Facilita la planificación del presupuesto de seguridad.
- Documento entregado a la dirección técnica.
- Base objetiva para la toma de decisiones.
Verificación de la eficacia de las medidas existentes
Más allá de la clasificación teórica de zonas, verificamos la eficacia real de las medidas de aspiración y control existentes, confirmando que ofrecen la protección exigida por la clasificación asignada.
- Verificación de la eficacia real de las medidas existentes.
- Confirmación de la protección exigida.
- Comprobación más allá de la clasificación teórica.
- Recomendaciones concretas si hay desviaciones.
Un alcance ajustado, no una tarifa estándar
Desde pequeños talleres de inyección hasta grandes plantas de micronizado, adaptamos el alcance de la auditoría al tamaño real de cada instalación, sin sobredimensionar ni infravalorar el riesgo.
- Adaptación desde talleres a grandes plantas.
- Presupuesto calculado caso por caso, no por tarifa cerrada.
- Valoración previa del tamaño real antes de presupuestar.
- Prevención de infravaloración del riesgo real.
Este tipo de intervención es especialmente frecuente en el plástico y el caucho, donde la exigencia de mantenimiento suele ser mayor de lo habitual.
En JAGLA NORT realizamos auditorías ATEX en plantas de procesado de plásticos, con elaboración del DPCE correspondiente.
Preguntas habituales sobre este servicio
¿Por qué el plástico puede suponer riesgo ATEX si no es peligroso en su forma sólida habitual?
Porque los procesos de molienda, mezclado y transformación en polvo o granza fina pueden generar polvo fino con potencial explosivo, un riesgo que no siempre resulta evidente para el personal acostumbrado a manejar plástico sólido.
¿Qué documento se obtiene al final de una auditoría ATEX?
Un Documento de Protección Contra Explosiones (DPCE) específico de la instalación, junto con un plan de mejoras priorizado según el nivel de riesgo identificado en cada zona.
¿Con qué frecuencia hay que repetir la caracterización de explosividad del polvo?
Periódicamente, ya que un cambio de proveedor de materia prima o en el propio proceso de molienda puede alterar la granulometría y, con ella, el comportamiento explosivo del polvo generado.

