Los conductos de extracción son una de esas instalaciones que, al no ser visibles en el día a día, tienden a quedar fuera de los planes de mantenimiento hasta que el problema —una avería, un mal olor o, en el peor de los casos, un incendio— se manifiesta de forma evidente.
Por qué se acumulan grasas y residuos en los conductos
Grasas industriales, lacas, barnices, partículas adheridas y residuos de producción se depositan progresivamente en las paredes interiores de los conductos, reduciendo la sección útil de ventilación y creando una capa de material altamente combustible en un sistema diseñado precisamente para mover aire de forma continua.
Riesgos de un conducto sin mantenimiento
- Riesgo de incendio por acumulación de material combustible.
- Pérdida de eficiencia del sistema de ventilación y extracción.
- Contaminación cruzada por retorno de partículas al ambiente de trabajo.
- Incumplimiento normativo en inspecciones de seguridad contra incendios.
Frecuencia recomendada de limpieza
La periodicidad depende del tipo de proceso y del volumen de producción, pero como referencia general, los conductos sometidos a procesos con grasas o polvo deberían inspeccionarse al menos una vez al año, con limpiezas técnicas más frecuentes en instalaciones de alta actividad.
¿Tiene esta situación en su planta?
Cuéntenos su caso y un técnico le responderá con una valoración inicial, sin compromiso.
En JAGLA NORT eliminamos acumulaciones críticas en sistemas de extracción, optimizando la ventilación, mejorando la seguridad y reduciendo de forma directa el riesgo de incendio en su instalación.
Los residuos grasos y las partículas finas que se acumulan en estos conductos no solo son un riesgo de incendio: en determinadas concentraciones agravan también el riesgo silencioso del polvo combustible en la industria. Una planta con los conductos de extracción correctamente mantenidos, junto con tratamientos antideslizantes que reducen accidentes laborales en las zonas de paso, llega en mucha mejor posición al momento de preparar su planta para una auditoría IFS o BRC.
Por este motivo, recomendamos establecer una frecuencia de inspección adaptada al volumen de producción de cada planta.
Estos conductos suelen compartir edificio con zonas sensibles a la condensación en techos de la industria alimentaria, por lo que conviene revisar ambos puntos juntos. Si las superficies metálicas del sistema muestran corrosión, un proceso de decapado y tratamiento de superficies prolonga su vida útil, y en instalaciones con zonas clasificadas, el diseño debe respetar la norma EN 17348:2022.

