Una auditoría IFS o BRC no se gana el día de la visita: se gana en los meses previos, con una gestión sistemática de la higiene y una documentación que respalde cada decisión tomada. Cuando la visita se anuncia con poco margen, la diferencia la marca contar con un socio capaz de ejecutar una limpieza de choque profesional en tiempo récord.
Qué evalúan los auditores IFS y BRC
Además de los registros de trazabilidad y APPCC, los auditores inspeccionan físicamente zonas críticas: falsos techos, conductos de ventilación, zonas de difícil acceso, silos y depósitos, y cualquier punto donde pueda producirse contaminación cruzada o acumulación de residuos.
Checklist de limpieza técnica previa
- Limpieza y desinfección de techos y zonas de condensación.
- Revisión y limpieza de conductos de extracción y ventilación.
- Eliminación de acumulaciones en silos, tolvas y depósitos.
- Verificación de zonas de difícil acceso: bajo maquinaria, falsos suelos, huecos técnicos.
- Registro fotográfico y documental de cada intervención realizada.
Documentación que no puede faltar
Certificados de los productos y procedimientos utilizados, planificación de limpiezas periódicas, registros de las intervenciones de choque y evidencias de verificación microbiológica cuando proceda. Un auditor valora tanto la limpieza física como la capacidad de demostrarla documentalmente.
¿Tiene esta situación en su planta?
Cuéntenos su caso y un técnico le responderá con una valoración inicial, sin compromiso.
El valor de una limpieza de choque profesional
Cuando la fecha de auditoría se acerca y persisten puntos críticos sin resolver, una intervención de choque especializada —con disponibilidad incluso en horario nocturno o festivo— puede ser la diferencia entre superar la auditoría o recibir una no conformidad. En JAGLA NORT diseñamos estas intervenciones para maximizar el resultado visible y documental en el menor tiempo posible.
Dos puntos que los auditores IFS y BRC revisan con especial atención son la condensación en techos y falsos techos —tratada en detalle en control higiénico de techos y condensación en la industria alimentaria— y la acumulación de polvo en zonas de producción, que puede derivar en el riesgo silencioso del polvo combustible. Si su planta maneja atmósferas potencialmente explosivas, conviene revisar también nuestra guía completa sobre la directiva ATEX 2014/34/UE.
Antes de la visita, muchas plantas recurren a la desinfección con vapor saturado a 180°C, sin residuos químicos para dejar las superficies en condiciones óptimas, y aprovechan para revisar el estado de sus estructuras mediante decapado y tratamiento de superficies. Un equipo con formación en riesgos ATEX actualizada también transmite confianza a cualquier auditor externo.

